Trono Virgen

 

Trono procesional en proceso de ejecución. Diseño: Eloy Téllez Carrión (2007). Madera: Francisco López Torrejón (2016-2017). Orfebrería: Taller de Emilio Méndez. 

Realizado en alpaca plateada. El cajillo tiene unas dimensiones de 2,30 de ancho, 3,64 de largo y 0,41 de altura.

El conjunto es un cumulo de alegorías a la Inmaculada Concepción de la Virgen, a las letanías del Santo Rosario y a la advocación de nuestra titular María Santísima del Patrocinio, Reina de los Cielos, simbolizándose la pureza de María en la delantera de los artísticos paños cincelados de las esquina, con dos jarras de azucenas, símbolo del escudo capitular de la catedral malagueña, y que se corresponde en su continuidad con el minucioso calado que sostienen las cartelas con importantes altorrelieves que representan pasajes de las letanías del Santo Rosario.

Pudiendo contemplar la Adoración de los Reyes Magos en la capilla central, haciéndole ofrecimiento del oro, el incienso y la mirra. Se tiene a María como receptáculo de Cristo, siendo Este la estrella que iluminará todas las generaciones, interpretándose la pleitesía de los Reyes hacia Cristo y hacia la Virgen. En la parte inferior de la misma, se incrusta en la moldura, la estrella de oriente, guía de los Magos hacia Belén para adorar al Redentor.

La cartela de la izquierda recrea la Puerta del Cielo, donde se contempla cómo el profeta Elías es llevado sobre un carro de fuego hacia la gloria. Profeta que por nuestra vinculación carmelita aparece en la escena. De Elías, los Carmelitas aprenden a oír la voz de Dios en el silencio y en lo imprevisible. Intentan estar siempre disponibles a la Palabra de Dios. Los primeros ermitaños del Carmelo construyeron en medio de sus celdas una capilla, dedicándola a la Bienaventurada Virgen María, implorando su protección. En las letanías lauretanas, a María se la denomina como Puerta del Cielo.

En la de la derecha se recrea la torre de David. María es comparada con esta torre, porque esta fue en la antigüedad el más bello ornamento de Jerusalén por su elevada altura y por la belleza de su estructura, que se construye por la humanidad para alcanzar la puerta del cielo. María es un edificio espiritual que después de Dios, en la celeste Sion, es lo más elevado por la bondad de sus virtudes, considerándose la grandeza de su dignidad y de los méritos preciosos de la que ella es poseedora, por la gloria de Dios y que goza en la gloria del cielo. Coronando la referida capilla, enaltecida por Ángeles querubines y elevada por un artístico ostensorio, se muestra la reliquia de una partícula del velo de la Virgen. En la trasera del cajillo figuran cartelas con las letanías Espejo de justicia y Trono de sabiduría.

Barras de palio: Taller de Emilio Méndez (2016-2017). De base cilíndrica con aletones, se estructuran en siete cuerpos cada uno más la base y la macolla, conjugándose los tramos hexagonales con separaciones de nudetes cual tulipanes, otras de asas o de elementos gallonados con tramos poligonales y cuadrangulares.

Candelería: Manuel de los Ríos Navarro (1986). Metal plateado. Se ajustan a los modelos creados en el siglo XVII, siguiendo el formato habitual de estas piezas. Están formados por un pie triangular, con ornamentación vegetal, el vástago o cuerpo central con distintas molduras cóncavas y convexas y el plato con portavelas.

Peana: Diseño de Antonio J. Dubé de Luque (1985).  Realización Manuel de los Ríos Navarro (1986). Restaurada por Emilio Méndez (2017). Metal plateado con algunos toques dorados. De planta rectangular, con las esquinas ochavadas y perfil abocelado cuentan con una decoración compuesta de hojas de acanto y motivos vegetales y florales entrelazados con rocalla, rodeando tondos y cartelas ovaladas con bustos de San Pedro y San Pablo, cabezas de la Iglesia, e inscripciones referentes a la Virgen centran cada una de las caras, disponiéndose en el frontal el escudo de la Hermandad.

Ánforas: Diseño: Antonio J. Dubé de Luque (1985). Realización: Manuel de los Ríos Navarro (1986). Restauración de Emilio Méndez (2017). Material: Metal cincelado y plateado. El cuerpo central se encuentra ornado con angelotes, motivos vegetales, rocalla y tornapuntas, sostenido sobre un basamento mixtilíneo, transformándose las típicas asas en dos cuerpos cilíndricos representando cetros de realeza.

Bordados: María Felicitación Gaviero Galisteo (2017). Confección manto, palio y estandarte de la Virgen, con pintura de Conchi Quesada Ruiz.